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Las Islas Sorlingas, o Islas de Scilly, no se parecen a ningún otro lugar de Inglaterra. De excepcional belleza natural y tranquilidad, se encuentran a poca distancia de la costa de Cornualles pero realmente parecen pertenecer a otro mundo. Aquí todo se ve y se vive de otra forma. La vida parece moverse a un ritmo más relajado.

La aventura comienza en el momento en que ponemos pie en tierra firme, tanto si llegamos en avión como en barco. Al ver por primera vez este grupo de islas bajas en medio de un mar turquesa, nos invade inmediatamente la sensación de que hemos descubierto un lugar muy especial. Algunas de las islas están rodeadas de rocas, otras de playas de arena blanca… pero todas están bañadas por una luz de una vibrante y sorprendente intensidad. Es como si hubiéramos iniciado un viaje a otro universo, a un lugar más sencillo, más amable y más inocente.

La aventura de las Sorlingas continúa cuando saltamos de isla en isla en barco, experimentando de cerca sus muchas maravillas naturales: tiburones peregrinos, focas, delfines y una multitud de aves exóticas. Algunos visitantes acuden en busca de las arraigadas tradiciones de este lugar y se sumergen en su historia y sus mitos. Otros vienen a caminar, ir en bicicleta, navegar o disfrutar de la creatividad de la vida isleña, que se manifiesta a través de la pintura, la fotografía o la artesanía. Muchos prefieren perderse en las vistas y los aromas de las plantas y flores subtropicales que proporcionan a las Sorlingas su distintivo paisaje; y todos pueden saborear el delicioso marisco fresco que sirven los restaurantes de playa y probar las cervezas locales en el ambiente de un pub tradicional.

Todo ello acompañado de los placeres más sencillos de la vida: desde caminar descalzo por una playa desierta, recoger conchas o hacer un picnic en la arena hasta presenciar la puesta de sol y contemplar las estrellas.

Por encima de todo, las Sorlingas ofrecen al visitante el espacio y la libertad necesarios para hacer todo lo que quiera (o prácticamente nada, si lo prefiere) en un lugar de ensueño que goza de uno de los climas más suaves de todo el Reino Unido.

Mágicas, tranquilas e inolvidables, las Sorlingas te dejaran con ganas de volver.